
Donald Trump se queja de que en Europa no compran suficientes carros estadounidenses. Pero, ¿por qué pasa eso?
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles la imposición de aranceles de hasta un 25% para todos los automóviles "no fabricados en EUA".
Trump señaló que la imposición de los nuevos impuestos a los vehículos importados se aplicará a partir del próximo 2 de abril.
Entre los fabricantes afectados por estos aranceles están las grandes marcas europeas.
En el pasado Trump se ha quejado de que los europeos no compran vehículos fabricados en su país. Pero, ¿por qué los automóviles estadounidenses, con la notable excepción de Tesla, no son más populares en Europa?
Las ciudades y pueblos antiguos de Italia, con sus calles estrechas y adoquinadas, ofrecen una explicación obvia de por qué, en palabras del presidente estadounidense Donald Trump, los europeos "no compran nuestros automóviles".
O como dice el analista de la industria automotriz Hampus Engellau: "Intente recorrer Italia en un gran todoterreno. Yo lo he hecho y es muy difícil".
Si a la pregunta se le suma el costo, resulta obvio por qué no se ven demasiadas camionetas estadounidenses en las carreteras europeas, observa Mike Hawes, director ejecutivo de The Society of Motor Manufacturers & Traders, representante de la industria en Reino Unido.
"Tendemos a tener precios de combustible más altos que los estadounidenses, por lo que preferimos vehículos más pequeños y de mayor eficiencia de combustible, mientras que ellos generalmente prefieren vehículos más grandes".
Engellau, quien trabaja para el banco de inversiones sueco Handelsbanken Capital Markets, también destaca que los precios de la gasolina son sustancialmente más baratos en Estados Unidos. "Pagan por galón lo que nosotros pagamos por litro", dice. Hay 3,8 litros por cada galón estadounidense.
Sin embargo, estas diferencias no han disuadido a los fabricantes de automóviles europeos de ganar cuota de mercado en Estados Unidos. Una vez más, en palabras de Trump, Estados Unidos tiene "millones de coches que llegan: BMW, Mercedes, Volkswagen y muchos otros".
En 2022, se exportaron a Estados Unidos 692.334 coches nuevos fabricados en la UE, por un valor de $US37.000 millones, mientras que en dirección opuesta apenas se exportaron 116.207 coches nuevos fabricados en Estados Unidos
Este desequilibrio se debe a unas "normas comerciales injustas y es necesario corregirlo", según Trump. "Trump está preocupado porque los términos del intercambio no son realmente equitativos", explica Engellau, señalando que los aranceles del 10% que la UE aplica a los automóviles importados de EE.UU. superan con creces los aranceles del 2,5% que aplica actualmente EE.UU. a los automóviles importados de la UE.
La postura de Trump no ha impresionado a Jim Farley, el jefe del fabricante de automóviles estadounidense Ford. "Hasta ahora lo que hemos estado viendo es mucho costo y mucho caos", dijo recientemente según NBC News.
De hecho, enfocarse solo en el comercio pueda no ser lo indicado, según el veterano de la industria automotriz Andy Palmer, ex director de operaciones de Nissan y CEO de Aston Martin, y actualmente consultor. "Si puedes evitarlo, no envías autos por todo el mundo. Son grandes cajas caras de aire", dice.
La industria automotriz es global, agrega Mike Hawes, por lo que los fabricantes de automóviles generalmente quieren "fabricar cerca de donde se encuentra el cliente".
Por eso, varios fabricantes de automóviles europeos, en particular marcas como BMW, Mercedes y Audi, están fabricando algunos de sus automóviles más grandes en América del Norte, y algunos de estos vehículos se exportan a Europa.
Los fabricantes de automóviles estadounidenses han seguido históricamente estrategias similares en Europa. General Motors era dueña de y fabricaba marcas europeas como Opel/Vauxhall y Saab, pero vendió la primera en 2017 y cerró la segunda en 2009.
Mientras tanto, Ford se deshizo de Aston Martin en 2007, Jaguar y Land Rover en 2008 y Volvo en 2010.
Tras años de pérdidas de dinero, Ford está reorientando actualmente su negocio europeo hacia vehículos eléctricos y comerciales, y alejándose de los coches pequeños y asequibles, como sus modelos Focus.
Ford planea recortar 800 puestos de trabajo en el Reino Unido y 2.900 puestos de trabajo en Alemania para 2027, lo que representa una reducción del 14% de su plantilla europea de 28.000 personas.
Tesla, de Elon Musk, tiene una fábrica cerca de Berlín, en Alemania, donde fabrica su Modelo Y para el mercado europeo, pero incluso aquí hay obstáculos, ya que los autos chinos eléctricos de bajo costo están aumentando su cuota de mercado en Europa.
La UE es un mercado muy difícil para los fabricantes de coches, según José Asumendi, responsable de investigación de automoción europea en JP Morgan, un banco de inversión. "Hay que tener los productos adecuados y hay que gestionar bien las plantas de fabricación".
También señala que las marcas tienen una ventaja competitiva en sus países de origen, ya sea BMW, Mercedes, Volkswagen y Audi en Alemania; Peugeot, Citroën y Renault en Francia; o Fiat y Alfa Romeo en Italia.
"Hay una inclinación natural por parte de la gente a comprar marcas locales, especialmente en Alemania, Francia e Italia", explica Asumendi.
Añade que, aunque otros países europeos están más abiertos a diferentes marcas, el mercado está abarrotado, con una gran cantidad de coches japoneses, surcoreanos y, cada vez más, chinos.
A las complejidades de Europa para los fabricantes de automóviles extranjeros se suman las diferentes regulaciones fiscales y la necesidad de comunicarse en muchos idiomas diferentes.
Palmer no cree que "los clientes europeos tengan ninguna objeción particular a los coches estadounidenses", y Asumendi está de acuerdo. "Creo que a los europeos les gustan las marcas estadounidenses, pero hay muchas otras marcas disponibles en Europa, por lo que la competencia es feroz", dice.
La ambición de Trump es fortalecer la industria automovilística estadounidense, trayendo más producción e innovación al país. Pero Palmer insiste en que una guerra comercial de automóviles con Europa no lo logrará.
Sobre todo, dice, porque los aranceles tienden a "aislar a los beneficiarios del libre mercado, y esto simplemente los vuelve perezosos, por lo que dejan de innovar y no logran seguir siendo competitivos".
"No se trata de comercio", agrega Palmer. "Se trata de inversión y colaboración".
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