
Desde hace más de tres décadas don José Andrés elabora y repara típicas carreteras.
Fotos LPG/Maynor Lovo. Calidad. Los insumos que utilizan en este taller son de mucha calidad porque pretenden que las obras perduren por muchos años.
Fotos LPG/Maynor Lovo. Calidad. Los insumos que utilizan en este taller son de mucha calidad porque pretenden que las obras perduren por muchos años.
Fotos LPG/Maynor Lovo. Mitad. Durante la temporada de lluvias, don José Andrés guarda sus herramientas y se dedica a labores agrícolas en su comunidad, indicó este artesano.
Fotos LPG/Maynor Lovo. Mitad. Durante la temporada de lluvias, don José Andrés guarda sus herramientas y se dedica a labores agrícolas en su comunidad, indicó este artesano.
José Andrés Centeno es un artesano que ha dedicado 33 de sus 63 años de vida a la fabricación carretas y ruedas de madera, un oficio que perfeccionó tras el fallecimiento de su abuelo porque se vio obligado a dejar la agricultura para dedicarse de lleno a la carpintería rústica.
Desde su taller, ubicado bajo unos árboles en su vivienda del caserío Los Calderones, cantón El Ojuste, en Usulután Este, don Andrés, o “Rito”, como es cariñosamente conocido, recuerda el momento en que perdió a su principal apoyo: su abuelo, Manuel Melara, quien fue asesinado en agosto de 1991. Desde entonces, supo que debía encontrar un oficio para sobrevivir y llevar sustento a su familia.
En 1986 aprendí en un taller en el barrio La Merced de Usulután y, tras la muerte de mi abuelo, regresé en 1992. Diez años después, el dueño del taller de carpintería rústica cerró porque lo convirtieron en un taller de torno, así que me vine a la casa. Mi exjefe me recomendaba con la gente que lo buscaba, y de esa manera me fui haciendo conocido en la elaboración de carretas y sus ruedas”, añadió.
Actualmente, la demanda más grande de trabajo que tiene es la fabricación de ruedas para las carretas. Sus clientes le llevan los materiales y él fabrica las piezas de las ruedas, que explicó, están compuestas por dos medias lunas (piezas de madera), un cilindro central metálico con una bufa donde gira el eje, dos teleras (maderos paralelos) y dos espiches (tapones) que ensamblan las medias lunas con el cilindro. Finalmente, se coloca una cincha de platina de hierro que cubre la superficie de la rueda de madera.
“Es un trabajo que requiere mucha paciencia. Primero se hacen las piezas de madera y luego se ensamblan. Después, con dos herramientas hechizas, que son el trompo y una rueda pequeña, se toman las medidas y se corta la madera hasta darle forma redonda. Luego se coloca la cincha de hierro, que se calienta para que apriete y ya con eso va quedando lista la rueda de las carretas”, detalló el artesano.
Don José recordó que desde pequeño intentaba hacer objetos de madera y descubrió su talento elaborando un yoyo.
Ahora la gente me busca desde muchos lugares, como La Unión y pueblos fronterizos con Honduras. Me traen el material para las ruedas y las carretas. Es un trabajo que puede tardar entre tres y cuatro semanas”, relató.
El artesano asegura que es una de las pocas personas en Usulután y en la zona oriental que aún se dedica a este oficio, que dice tiene que hacerse con mucho empeño ya que “una carreta tiene que durar muchos años y ensamblarla bien es clave para que nunca se desarme”.
La época seca es exclusiva para este oficio, porque la temporada de lluvias afecta la madera para hacer las ruedas y las carretas, aseveró. Don José cobra desde $175 por la mano de obra por la fabricación de una carreta, y desde $200 para la fabricación de las ruedas.
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