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El tsunami más grande de la historia, ocurrido en 2004, es parte de los que ha alcanzado la costa salvadoreña. El más destructivo para el país fue, sin embargo, uno sucedido en 1902.
Vista de la playa principal del puerto de Acajutla en el sábado de Gloria de 1964. Ese día, un terremoto sacudió Alaska y produjo un tsunami que llegó a las costas de diferentes países en el Pacífico, entre ellos El Salvador. Para ese entonces no se contaba con la alerta temprana de tsunamis y como se celebraba la Semana Santa con su período vacacional, las playas lucían llenas. Sin embargo, el tsunami llegó debilitado y no causó afectaciones. Foto de LA PRENSA
23 tsunamis han azotado El Salvador en el último siglo y medio, según el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN).
El tsunami más grande de la historia, ocurrido en 2004, es parte de los que ha alcanzado la costa salvadoreña. El más destructivo para el país fue, sin embargo, uno sucedido en 1902.
Actualmente se han identificado 29 distritos costeros en riesgo ante la ocurrencia de estos fenómenos; pero las tres zonas más vulnerables se encuentran en Acajutla, La Libertad y Usulután.
Según el MARN, un tsunami es “una ola o serie de olas que se producen en una masa de agua al ser empujada violentamente por una fuerza que la desplaza verticalmente”. Pueden ser provocados por terremotos, deslizamientos costeros o subterráneos, meteoritos, grandes explosiones y volcanes. “Esas olas se propagan rápidamente en todas las direcciones desde su lugar de origen”.
Los tsunamis que han llegado a El Salvador han sido producidos en su totalidad por terremotos. Sin embargo, no todos los terremotos producen tsunamis. Para que esto ocurra, el sismo tiene que ocurrir en el lecho marino a una profundidad menor, y que las placas tectónicas se muevan verticalmente, no solamente hacia los laterales.
El más antiguo del que se tiene registro ocurrió un 25 de agosto de 1859. Fue desencadenado por un terremoto magnitud 6.2 ocurrido en el vecino territorio de Guatemala. El tsunami llegó a El Salvador a la costa de La Unión.
Solo cuatro meses después, un segundo tsunami sorprendió al llegar a la costa de Acajutla, en diciembre del mismo año.
Al igual que el anterior, fue producido por un terremoto en Guatemala, esta vez, de magnitud 7. Debido a la antigüedad del suceso, se desconoce la altura de las olas que produjeron ambos tsunamis.
Habían pasado solo dos años del nuevo milenio cuando un devastador tsunami se estrelló en varios puntos del litoral salvadoreño y causó la muerte de 185 personas. Se originó tras un terremoto magnitud 8.3 en Guatemala.
El mayor golpe se lo llevó occidente, siendo el punto más afectado Acajutla, en Sonsonate, donde se contabilizó un centenar de muertes; seguido de la Barra de Santiago, en el departamento de Ahuachapán, donde se contaron 85 víctimas mortales. El tsunami también llegó a las costas de La Paz, en la zona paracentral del país.
El tsunami ocasionó graves daños en Acajutla, aproximándose las pérdidas a los $25 millones.
El suceso fue documentado por el historiador salvadoreño Jorge Lardé y Larín en el libro “El Salvador: inundaciones e incendios, erupciones y terremotos”, en el que narra que, según testigos, fueron tres olas de hasta 20 metros las que se adentraron hasta 100 metros en la playa, a eso de las 7 de la noche de un sábado en el que se acababan de celebrar las fiestas patrias y el inicio del período presidencial del general Tomás Regalado.
La información es confirmada por el MARN, que detalla que el tsunami “inundó toda la costa del departamento de Ahuachapán desde la playa de Garita Palmera hasta el departamento de La Paz” y “adicionalmente hubo daños en propiedades de Acajutla y Cara Sucia, abarcando aproximadamente 120 kilómetros de la costa salvadoreña”.
Un terremoto magnitud 7.7 sacudió Costa Rica el 5 de octubre de 1950, originando una alerta de tsunami en el Pacífico que en El Salvador se concretó frente a las costas de La Libertad y La Unión.
Las olas viajaron cientos de kilómetros en cuestión de minutos; sin embargo, no se registraron daños significativos.
El terremoto fue noticia en la edición del siguiente día de LA PRENSA GRÁFICA, donde se lee que también fue sentido en Panamá, Nicaragua y Colombia.
Unas dos semanas más tarde, el día 23 del mismo octubre, otro terremoto en Guatemala -de magnitud 7.1- causó otro tsunami frente a la costa de La Unión.
Según la noticia publicada el día 24 en LA PRENSA, el sismo tuvo su origen frente al litoral de la localidad guatemalteca de Mazatenango.
Era el 4 de noviembre de 1952 cuando El Salvador tuvo otro tsunami frente a la costa de La Libertad.
Esta vez, el detonante se encontraba a miles de kilómetros, en otro continente, al otro lado del planeta. Se trató de un potente terremoto magnitud 9 que asoló Rusia lo que provocó el maremoto.
La onda viajó más de 10 mil kilómetros durante poco más de 17 horas y llegó con una altura de más o menos medio metro (0.58 m) al territorio cuscatleco.
Un tsunami ocurrió el 9 de marzo de 1957 en El Salvador, frente a las costas de Acajutla y La Unión. Fue desencadenado por un fuerte terremoto magnitud 9.1 ocurrido en las islas Aleutianas de Alaska.
El tsunami tardó en llegar unas 15 horas con una altura entre 0.2 m y 0.3 m. En Acajutla volvió a causar daños en la infraestructura del puerto, en menor medida que el de 1902, e inundó la ciudad sin causar víctimas. Los daños se cuantificaron en menos de $1 millón.
“El tsunami fue de regular fuerza y causó daños en la costa salvadoreña generando algunas muertes. El naciente en ese entonces puerto de Acajutla se vio afectado cuando una ola de varios metros destruyó un sector del mismo”, según el MARN.
El mayor terremoto en la historia de la humanidad ocurrió en Chile el 22 de mayo de 1960, con una magnitud de 9.5, provocando tsunamis en diferentes puntos del Pacífico, entre ellos El Salvador.
El maremoto tardó unas diez horas en arribar a la costa de La Unión, con una altura de medio metro (0.5 m).
Otro gran terremoto magnitud 9.2 en Alaska, el 28 de marzo de 1964, causó un tsunami que en El Salvador se sintió frente a Acajutla y La Unión, con un recorrido de más de 7 mil kilómetros en unas 11 horas.
La altura fue entre 0.2 y 0.1 metros y no causó pérdidas humanas ni daños materiales.
El terremoto se sintió en un arco de 1,200 kilómetros y provocó cientos de muertes y daños en Alaska. El maremoto afectó diferentes puntos de la costa a lo largo del Pacífico y causó daños en Chile, donde arrastró pescadores y el mar se recogió unos 15 metros.
México fue sacudido por un terremoto magnitud 8, el 19 de septiembre de 1985. La onda llegó con una altura de menos de 0.3 metros a la costa de Acajutla, tras recorrer unos 1,400 kilómetros.
El terremoto fue considerado la peor catástrofe sufrida en México en 500 años. Miles de personas murieron y un centenar de edificaciones sucumbió ante el movimiento. Salvadoreños que se encontraban en dicho país resultaron ilesos, según informó LA PRENSA GRÁFICA dos días después.
El terremoto del 13 de enero de 2001 también causó un tsunami de 0.25 metros a eso de las 5:00 de la tarde en la costa salvadoreña, de acuerdo con los registros de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés).
El terremoto causó más de 800 muertes y afectó más de 4 mil viviendas; por su parte, el tsunami no causó daños.
El 26 de diciembre de 2024, solo un día después de Navidad y en el cuarto día del actual siglo, ocurrió el tsunami más mortífero de toda la historia del planeta, con ḿas de 225 mil víctimas, provocado por un terremoto magnitud 9 en el océano Índico, en Indonesia. Con olas de hasta 50 metros y una duración de siete horas, afectó sobre todo a 17 países en Asia y África, pero los efectos se sintieron en diferentes partes costeras alrededor del mundo.
Incluso, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) informó posteriormente que el tsunami aceleró la rotación de la Tierra, inclinó su eje 2.5 centímetros y acortó la duración del día por tres microsegundos.
En El Salvador, la llegada del tsunami se registró en Acajutla más de 31 horas después, para lo cual la onda viajó más de 18 mil kilómetros. Arribó con una altura de 0.16 metros. A raíz de este tsunami en Asia, El Salvador puso más empeño en apostar a un sistema de alerta temprana que avise el riesgo de aproximación de un maremoto.
Un terremoto magnitud 9.1 y un consiguiente tsunami con olas de hasta 40 metros asoló Japón el 11 de marzo de 2011, causando entre tanto un accidente nuclear en la central de Fukushima con efectos que siguen vigentes.
La alerta de tsunami se disparó para varios países, entre ellos El Salvador. Ese día, 232 centros educativos ubicados en los 32 -entonces- municipios (ahora distritos) costeros que estaban bajo la alerta suspendieron clases.
Los efectos del tsunami en Japón llegaron horas después hasta la costa salvadoreña, así como en Alaska, Hawai y otras naciones. En El Salvador se estimó de 0.32 metros.
Un tsunami fue confirmado en El Salvador el 26 de agosto de 2012, en la Península de San Juan del Gozo, en Usulután. La zona más afectada fue la Isla de Méndez, donde se produjo una ola de unos 2.3 metros de alto sobre el nivel de la playa, con una distancia de 300 metros tierra adentro.
Varias personas que se encontraban extrayendo huevos de tortuga fueron arrastradas, pero no se contabilizaron muertes.
El terremoto que lo provocó tuvo una magnitud de 7.4 a unos 250 kilómetros frente a la costa de Usulután. Dicha magnitud fue proporcionada por el Servicio Geológico de los Estados Unidos, pues localmente las autoridades salvadoreñas indicaron en principio que la magnitud había sido de 5.7.
Uno de los tsunamis más recientes ocurrió el 14 de octubre de 2014 en el Golfo de Fonseca (La Unión), debido a un terremoto magnitud 7.3. Este causó la muerte de una persona, dañó 41 viviendas y destruyó una.
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