
Vivimos del trabajo de los emigrantes y la economía salvadoreña se dinamiza gracias a las remesas familiares. ¿Cuál es el planteamiento de país ante la probable deportación de cientos de salvadoreños que no podrán probar suerte de nuevo?
Medios de comunicación internacionales anunciaron una millonaria campaña contra inmigrantes indocumentados. La campaña utilizará todos los canales posibles y se difundirá en distintos países y regiones. No es la primera vez que Estados Unidos hace un esfuerzo de esta magnitud, aunque ciertamente hay diferencias en contenido. En el Triángulo Norte, y de manera particular en nuestro país, se han difundido reiteradamente historias personales para disuadir la emigración hacia los Estados Unidos.
¿Por qué se van? Emigran por razones económicas. Muchos de los que se fueron dejaron de venir por muchos años debido a la inseguridad. Cuando los avances en este tema han sido evidentes, surge la motivación de programar y hacer realidad visitas a los familiares. El número de turistas y las razones de visita que se registran y difunden hacen suponer que muchos son emigrantes salvadoreños que vuelven a su tierra natal por un corto período de tiempo.
En nuestro país no hay lugar en donde no se registren emigrantes. Según el Censo de Población y Vivienda, el 8 % de los hogares salvadoreños tienen al menos una persona que ha emigrado en los últimos 10 años. El mayor porcentaje se registra en los departamentos de Cabañas (18 % de hogares), Chalatenango (15 %), San Vicente, La Unión y Morazán (todos con 10 %). Los que registraron menor porcentaje son Ahuachapán, Sonsonate y San Salvador, con un 6 % promedio cada uno. No se sabe la condición de emigración, pero se tiene certeza de que el principal destino es Estados Unidos.
Hace prácticamente diez años, en el año 2016, inició el programa Alianza para la Prosperidad con el propósito de promover el crecimiento del sector productivo, el desarrollo del capital humano, la seguridad pública y el fortalecimiento de las instituciones en los países del Triángulo Norte. La justificación del programa fue “disuadir la migración irregular, combatir el tráfico y la trata de personas, mejorar la seguridad fronteriza y cooperar en el retorno, la repatriación y la reintegración de los migrantes deportados”. La ayuda la condicionaron al combate a la corrupción, la implementación de reformas para mejorar la transparencia y el fortalecimiento de las instituciones públicas. Los fondos iniciales fueron de US$750 millones. (Editorial. Noticias UCA 24.08.16). ¿Se lograron los objetivos? ¿Quién sabe? Los recursos financieros seguramente se ejecutaron en su totalidad.
Y a pesar de los millonarios recursos ejecutados, es evidente que la emigración no ha logrado disuadirse, aunque el entorno actual es muy diferente. En el país más atractivo para los migrantes, el mensaje es claro: nadie es bienvenido. Seguro que los emigrantes regulares o irregulares están en vilo e inseguros porque a todos los tienen como delincuentes sospechosos.
Vivimos del trabajo de los emigrantes y la economía salvadoreña se dinamiza gracias a las remesas familiares. ¿Cuál es el planteamiento de país ante la probable deportación de cientos de salvadoreños que no podrán probar suerte de nuevo? Ofrecer la cárcel más grande y segura a Estados Unidos, Chile o Colombia no resolverá el problema que se enfrenta. Diferentes administraciones estadounidenses han buscado frenar la emigración irregular, pero las causas que la provocan en nuestro país subsisten.
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